martes, 9 de diciembre de 2014

Valor diciembre: Generosidad



En este mes de diciembre, viene bien compartir acerca de este hermoso valor que brinda el ser humano, siempre y cuando se lo aplique en su real dimensión. Generosidad es dar algo sin pedir ni esperar nada a cambio, de acuerdo con la intensidad que se viva la actitud y la rectitud de los motivos. Es el hábito de dar y entender a los demás.

Generosidad es dar cosas, tiempo, espacio, gestos, palabras y silencios, únicamente por amor a quien (s) lo reciben. Incluye las intenciones puras del individuo de mirar hacia afuera para el bien común  y ser un ejemplo para los demás.

DAR COSAS.- Hermoso entregarlo a quien verdaderamente  lo necesita y lo que realmente requiere, como un gesto de amor, reconocimiento, organización familiar y en nuestro caso de voluntariado, por nuestro compromiso de mejorar en algo la vida de las comunidades como gratitud por todo lo que tenemos y seguimos recibiendo.

DAR TIEMPO.- El tiempo es un bien abundante del cual somos dueños absolutos y a la vez escaso porque no podemos comprarlo ni pedirlo prestado. El tiempo que se fue, no regresará jamás. Por tanto, nuestro tiempo debe ser valorado como el mayor tesoro. Regalar tiempo de calidad a los demás es la máxima expresión de generosidad.

Regalamos tiempo cuando lo compartimos con nuestros hijos, en el hogar, con los amigos, en el club, nos preocupamos de atender problemas ajenos, visitamos a un enfermo, hacemos compañía a un niño, un joven, un anciano, a personas con discapacidad, colaboramos para mejorar el vecindario, escuchamos con atención, cuando cumplimos desinteresadamente con nuestros programas de ayuda, con nuestra labor de voluntariado.

DAR ESPACIO.- El espacio, como el tiempo, es abundante. Hoy estamos aquí, mañana en la playa, próximamente en Europa, en una comunidad, sin embargo, siendo tan extenso, reservamos afectivamente  un poquito de espacio para nosotros, para nuestra privacidad. Es un derecho personal.  Colocamos una especie de domo transparente para protegernos y al abrirlo, damos la posibilidad de que entren las personas que deseamos estén junto a nosotros y cómo nos sentimos de mal cuando es invadido por quienes abusan o por los amigos de lo ajeno. Debemos conseguir que quien llame a nuestra puerta sea  recibido sinceramente, con cariño, se sienta a gusto, sea escuchado, aliviado, comprendido, se sienta como en su casa.
DAR GESTOS.- Gesticulamos con nuestros ojos, la cara, los brazos, las manos, todo nuestro cuerpo. A través de nuestros gestos demostramos la sinceridad de nuestros deseos y actitudes que nos permiten demostrar amor-odio, generosidad-avaricia, altruismo-egoísmo, paciencia-impaciencia, paz-guerra, eficacia-desinterés. Los gestos son nuestro YO, con ellos decimos más que con las palabras.

DAR PALABRAS.- Este tipo de comunicación  es imprescindible en nuestro diario vivir. Ahora que nos entendemos sobre todo a través del teléfono, el internet, la radio, otros medios actuales, seamos generosos con nuestro diálogo  sincero, verdadero, concreto, eficaz, edificante, enriquecedor, sin perder el tiempo en banalidades. 

En nuestra comunicación personal, somos generosos manteniendo un tono suave, siendo optimistas, corrigiendo correctamente, con paciencia, demostrando interés verdadero, con sobriedad, con una conversación sustancial, siendo confidentes, con respeto y honestidad, perdonando, dando chance a una nueva y desinteresada relación.

DAR SILENCIO.- Nuestro tiempo en silencio es de una generosidad incalculable. Deberíamos diariamente priorizar un espacio de nuestro tiempo para enriquecer y optimizar nuestro YO con el silencio. Somos generosos cuando sabemos escuchar, permanecemos junto a quien está pasando por un dolor, una espera compartida, hacemos el trabajo a cabalidad en silencio, sin perder el tiempo. No echar en cara los errores. Medir nuestro tiempo es tener poder.

Se afirma que del 100% que comunicamos, el 50% lo hacemos a través de los gestos, el 40% por las entonaciones de la voz y el 10% por las palabras que articulamos.

Nuestro hogar debería ser la escuela de la GENEROSIDAD, poniendo en práctica lo enunciado en el desarrollo de este valor, para tener un 2015 generoso en salud, satisfacciones y abundantes bendiciones.

Betty de Espinosa

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