La generosidad es el hábito de dar o compartir con los demás sin esperar o recibir nada a cambio.
Aunque el término generosidad, va a menudo de común acuerdo con caridad, mucha gente en el ojo del público desea el reconocimiento de sus buenos actos.
La generosidad es una virtud que difícilmente se puede apreciar en los demás con objetividad. En el momento de juzgar los actos de otras personas, estaremos normalmente centrando la atención en el que recibe o en las características de la aportación. En realidad, desconocemos el motivo del acto. Es decir, podemos identificar distintos medios o maneras para poder llevar a cabo un acto de generosidad, pero un acto será muestra de generosidad o no, de acuerdo con la intensidad con que se viva la virtud y la rectitud de los motivos.
Así, se distingue por una parte entre el altruismo, definido como «procurar el bien ajeno aún a costa del propio» y por otra parte, la generosidad, definida como «ofrecerle a alguien más de lo que espera o requiere».
Se sabe que la hormona oxitocina está relacionada con la generosidad, y un experimento realizado sobre su impacto indicó que la hormona afectaba dos veces más a la generosidad que al altruismo. Esto sugiere que a diferencia del altruismo, la generosidad, aunque claramente relacionada con lo primero, también está asociada a una identificación emocional con otra persona.
Básicamente y de manera personal, creo que la generosidad está ligada al amor. No se trata únicamente de entregar cosas o dinero, se trata de mirar, observar, escuchar, estar pendiente de lo que sucede alrededor e identificar quién puede necesitar de compañía, tiempo, una palabra de aliento, un abrazo. Un acto de generosidad puede definitivamente cambiar el momento de alguien que recibe atención en cualquier ámbito y por supuesto también de quien entrega. He ahí el por qué de… más satisfacción se encuentra en el dar que en el recibir.
Aunque el término generosidad, va a menudo de común acuerdo con caridad, mucha gente en el ojo del público desea el reconocimiento de sus buenos actos.
La generosidad es una virtud que difícilmente se puede apreciar en los demás con objetividad. En el momento de juzgar los actos de otras personas, estaremos normalmente centrando la atención en el que recibe o en las características de la aportación. En realidad, desconocemos el motivo del acto. Es decir, podemos identificar distintos medios o maneras para poder llevar a cabo un acto de generosidad, pero un acto será muestra de generosidad o no, de acuerdo con la intensidad con que se viva la virtud y la rectitud de los motivos.
Así, se distingue por una parte entre el altruismo, definido como «procurar el bien ajeno aún a costa del propio» y por otra parte, la generosidad, definida como «ofrecerle a alguien más de lo que espera o requiere».
Se sabe que la hormona oxitocina está relacionada con la generosidad, y un experimento realizado sobre su impacto indicó que la hormona afectaba dos veces más a la generosidad que al altruismo. Esto sugiere que a diferencia del altruismo, la generosidad, aunque claramente relacionada con lo primero, también está asociada a una identificación emocional con otra persona.
Básicamente y de manera personal, creo que la generosidad está ligada al amor. No se trata únicamente de entregar cosas o dinero, se trata de mirar, observar, escuchar, estar pendiente de lo que sucede alrededor e identificar quién puede necesitar de compañía, tiempo, una palabra de aliento, un abrazo. Un acto de generosidad puede definitivamente cambiar el momento de alguien que recibe atención en cualquier ámbito y por supuesto también de quien entrega. He ahí el por qué de… más satisfacción se encuentra en el dar que en el recibir.
Invocación realizada por Viviana Cevallos, el 18 de febrero de 2026.
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En el programa valores Con mis Valores yo quiero ser la diferencia
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